''¿Qué es la nata?''. Seguro, todos nos sorprenderíamos si alguien nos pregunta qué es la nata. Todos lo sabemos. Si fuese un extranjero que no conoce la palabra, sería normal. Pero... sería muy raro que alguien que no lo fuese nos planteara esta pregunta. Pues bien, ahora entenderéis porqué esto ha sido para mí uno de los mayores halagos que me han hecho en Roma... y en mi vida.
Era domingo, una de esas soleadas y preciosas jornadas romanas cuyo aire da gusto respirar. Había venido a visitarme un amigo, que estaba pasando el fin de semana en mi casa. Ese día lo llevé de nuevo a conocer más la ciudad a través de mis ojos romanos. Y a la hora del mediodía le mostré Campo dei Fiori para comer en las cercanía, cuando nos dirigimos a una placita encantadora y resguardada. No conocía ningún restaurante allí, así que escogí uno que me pareció adecuado, a decir verdad, sin pararme demasiado.
Cuando nos estábamos acercando a esas mesas de madera tan acojedoras y habituales en el paisaje romano, la camarera, de unos 27-30 años, vino a recibirnos. Tenía la piel blanca, al igual que sus brillantes dientes que ofrecían una preciosa y cálida sonrisa a toda la plaza. Era de melena corta y negra. No morena, negra. Tenía esa belleza romana que tanto anhelo y tanto temía anhelar en mi futuro de aquellos tiempos. Esa belleza completa. Esa belleza que te atrapa con la vista y te rinde con palabras y gestos.
Me había alejado un poco de Campo dei Fiori en dirección a una zona más urbana en busca de una cocina más pura y menos 'turística' para que mi invitado saborease los sabores propios y, por supuesto, para mí también. En mi dictadura de anfitrión, no le dejé opción a mi acompañante y le pedí yo mismo una pizza (ni mucho menos se quejó de la elección). Para mí, iba a pedir el menú que ofrecían, pero dudaba entre varios platos. Y, en uno, no conocía el significado de uno de los ingredientes, la panna. ¿Qué sería eso? Así que pregunté a la camarera. Su respuesta fue una mirada sorprendida y un poco enfadada, acompañada de un ''stai scherzando?'' (''¿Estás bromeando?''). Enseguida comprendí que pensaba que la estaba vacilando. Sin embargo, lejos de sentirme mal o preocupado, solo pude sonreir y sentirme enormemente feliz y orgulloso. Pensaba que era romano!
Le expliqué mi situación y, luego de reirse y decirme que, efectivamente, pensaba que la estaba vacilando, me dijo lo que era la famosa panna y bromeamos acerca de nuestro mal entendimiento. ''Yo pensaba, pero cómo va a haber alguien que no sepa qué es la nata?'', me dijo. No llegué a decirle gracias, pero sin duda se lo merecía.
Ya podían haber preparado el plato de cualquier manera que, para mí, ya era especial.
Esta historia es tan simple y compleja, tan detalle y tan historia a la vez, es una de mis favoritas. Me recuerda lo que es Roma, lo que es su gente. La alegría de vivir y interactuar cada segundo con la ciudad y su gente. El encanto inigualable de la dulzura y, a la vez, fuerte carácter de la mujer romana. Me recuerda... que soy uno de ellos.
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domingo, 23 de octubre de 2016
lunes, 3 de febrero de 2014
Una simple fotografía
Son
ya cuatro meses los que me han separado de ese lugar tan maravilloso, cuatro
meses los que han hecho que despierte en mi un sentimiento de nostalgia que es
difícil ignorar. Y es precisamente ahora cuando me doy cuenta de lo que hecho
de menos Roma.
Esta
mañana, mientras despertaba y me sumergía en los mundos de Internet, buscando
información para trabajos varios, y mientras desconectaba un poco del mundo que
me rodea, encontraba una imagen, una fotografía que me ha hecho pensar en otro
lugar distinto del que estaba. Una fotografía que personalmente me ha
trasladado a los primeros días de julio de este año, con la compañía de
Melania, en una de nuestras interminables caminatas por nuestro segundo hogar.
Seguramente
para muchos de vosotros la fotografía no tiene mayor interés que el de ser un
llamador de una puerta, muy elaborado, pero nada más. Para nosotros sí es algo
más. Con esa foto abrimos nuestro primer post en este blog, fue una de las
primeras fotografías (de cientos), uno de los primeros sitios que llamaron
nuestra atención.
Y
es que esto de estudiar Historia del Arte y tener ya perfeccionada nuestra
memoria fotográfica, sirve de algo más que para aprobar exámenes. Y que Roma
sea siempre un tema recurrente en la mayoría de asignaturas, pues también ayuda
a que nos acordemos, por hache o por be, de todo lo que vimos en Roma. Ya sea
en las noticias con alguna imagen del Vaticano, o con la crecida del Tevere a su
paso por la Isola Tiberina, por la cantidad de gente que se hace fotografías
delante del Colosseo para subirlas a su red social, o por cosas como ésta. Una
simple fotografía de un llamador en la Via XX Settembre.
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viernes, 23 de agosto de 2013
Orígenes de Roma
Os presentamos un trabajo que hemos estado realizando durante estos días. Se trata de un video donde mostramos una visita por los "Orígenes de Roma". Para los que quieran realizar esta visita, podéis entrar en la página web de En Roma y solicitar la Visita personalizada a los Orígenes de Roma.
lunes, 5 de agosto de 2013
Roma, siempre Roma
Descubriendo de nuevo nuestros lugares en Roma
Roma, la bella de Italia, la más augusta entre las ciudades del globo, la
cuna de nuestra civilización, sede de una de als religiones más importantes, la
ciudad donde los turistas se agolpan y donde los mosquitos no te pican,
muerden. Todo eso se puede resumir en una palabra: Roma.
Tras un mes a nuestras espaldas, un moreno en los brazos y el cuello y unos
cuantos kilos menos, la ciudad nos sigue sorprendiendo. Precisamente ayer
llegaron unas amigas, de las cuales os hemos hablado ya algunas veces, y su
reacción al ver Roma fue la misma que la nuestra los primeros días al llegar:
la boca abierta, la cámara de fotos como
extensión de nuestros brazos y un dolor en el cuello importante. Nos agradó que
les gustara tanto como a nosotros, les enseñamos algunos de nuestros rincones y
las recibimos con los brazos abiertos, como todo buen romano.
Al llegar a la estación de Termini y perderse por los alrededores – hay que
decir que nuestras indicaciones eran claras, vagas pero claras... –, las
recibimos con unos carteles con su nombre y su signo de identidad: para Ángela
una flamenca y para Cristina un gatito. Para que luego se quejen de nuestras
atenciones. Llegando al hotel que les habíamos buscado nosotros, descansar y
comer un poco decidimos llevarlas al Palazzo Barberini, un palacio barroco
convertido en Museo Nacional y sede de una de las más importantes colecciones
de arte en la ciudad de Roma, sólo con mencionar a Bernini, Caravaggio, Rafael
o el Greco, merece la pena acercarse a echarle un vistazo, o pasar toda la
tarde absorvidos por el gran techo del salón principal del palacio, el “Triunfo
de la Divina Providencia”, alegoría del poder de la familia Barberini pintada
por Pietro da Cortona.
No se puede explicar con palabras la sensación de paz, pero a la vez de
agitación que transmite esta estancia. Inmensa, pero a la vez íntima; grande,
pero visible en un sólo vistazo; sobrecogedora, barroca. Lo diremos en pocas
palabras: empezaron a cerrar el museo y nosotros todavía estábamos acostados en
los divanes contemplando esa estancia.
Y es que Roma es así, puedes levantarte a disgusto, puedes pelearte, pero
cuando te quedas mirándola se te olvidan todas las penas, más efectiva que la
cerveza...
jueves, 1 de agosto de 2013
¿Necesitas ayuda en Roma?
Entre reflexiones y consejos prácticos para sobrevivir en Roma
Si ayer hacíamos referencia a un monumento en concreto, el Ara Pacis
Augustae, hoy nos vemos en la obligación de reflexionar más allá del arte. Tras
cumplir un mes en Roma (¡Ya llevamos más de un mes aquí!) nos hemos dado cuenta
de lo que empezamos a querer en la vida, al menos en mi caso. Tras dar un paseo
por el centro, entrar al Monumento a Vittorio Emanuele y terminar de ver la
colección de los Museos Capitolinos, decidimos sentarnos a contemplar el foro
desde nuestro peculiar “umbiculus urbis Romae”, nuestra pequeña terraza frente
al Arco de Septimio Severo.
Y así, entre el vuelo de las gaviotas y las palomas, decidimos hacer
nuestros auspicios al pie del Campidoglio. Estar en una ciudad que no es la tuya, aun
habiendo estudiado muchísimas de sus partes, al principio es una sensación
extraña: no sabes por dónde moverte, no conoces las zonas, ubicas lugares a
medias...; pero cuando ya llevas viviendo un tiempo la cosa cambia. Empiezas a
independizarte de los todopoderosos mapas, vas conociendo en conjunto,
controlas las distancias, descubres rincones maravillosos... Y esto es,
suponemos, lo que nos ha pasado ya. Si al principio teníamos miedo de no
encontrar piso, ahora tenemos miedo de Septiembre, porque ya nos queda muy poco
para volver a nuestras rutinas.
Pero dejando de lado nuestros peculiares fantasmas, queríamos deciros algo
más importante. Al llevar aquí todo este tiempo, hemos ido descubriendo lugares
especiales, tanto por su magia como por ser baratos en una de las ciudades más
caras de Europa, todo hay que decirlo. La búsqueda de hotel es algo que todo
turista debe hacer antes de llegar a Roma. En internet se encuentran páginas
muy eficaces, como la página de booking de En Roma, siendo posible buscar tanto hotel como apartamento si prefieres quedarte
más días. Pero, lo que sí es cierto, es que en Internet no se encuentran todas
las posibilidades que ofrece una ciduad como esta. Hay muchos establecimientos
que no poseen un sitio en la red, y que ofrecen también muy buenos servicios,
llegando a ser incluso mejores y a mejor precio que los que se pueden buscar
desde tu ordenador. Via Nazionale es el claro ejemplo de esto, pero claro esto
sólo puedes comprobarlo una vez que se está aquí.
Lo mismo pasa con los sitios donde comer. Si quieres
ir sobre seguro, podemos aseguraros que hay multitud de buenos restaurantes
donde comer. Además de los socorridos sitios de comida rápida, en Italia hay
multitud de establecimientos que también ofrecen variados platos de su
gastronomía típica. De esta manera, callejeando por las zonas donde se suelen
concentrar los turistas, puedes encontrar buenos lugares para una buena comida
o cena. Pero también, en los lugares que se van apartando del epicentro, como
por ejemplo la zona lateral del Colosseo, o en las calles que van alejándose de
Via Nazzionale, o por el Laterano, podemos encontrar lugares para comer barato. Lo
mejor para comer en estos casos es una porción de pizza al taglio, que se paga
según pese (no suele costar más de dos o tres euros). Y claro está, el agua se
llena de las fuentes de la calle – aquí el que gasta en agua es porque quiere.
lunes, 22 de julio de 2013
Descubriendo nuestra Roma
Fin de semana intenso. Los sábados y domingos son días para recorrer la
ciudad,para encontrar sitios escondidos y para perderseen sus callejuelas. Y tenemosque
decir que este fin de semana no ha sido la excepción.
Sintiéndonos como en casa, es decir, con un calor de mil demonios ya desde
primeras horas de la mañana, decidimos emprender la marcha hasta nuestro
destino, incierto a esas horas de la mañana, dejamos que los hados nos guiasen.
La primera parada fue una plazoleta al lado de San Clemente al Laterano. Totalmente
alfombrada de flores amarillas que caían de los árboles, y con la sombra que
arrojaban, se presentaba como un lugar idílico para hacer un pequeño descanso
tras visitar la basílica y ver los frescos de Masolino. Recorriendo la Via dei
Fori Imperiali nos dimos cuenta de lo necesario que es ya comprarse un
sombrero. A estas alturas del mes y con el sol que cae, y sobre todo, saliendo
por la ciudad cuando más calor hace, todavía no hemos comprado ninguno de los
dos un sombrero, la vagancia nos puede, queda comprobado.
Nuestro siguiente destino el sábado, antes de comer, habíamos previsto que
fuese Campo di Fiori, pero poco antes nos tropezamos con un museo que ofrecía,
además de fresquito y sombra, un intersante recorrido por lo que quedaba de un
teatro de época imperial. Descendiendo por la Crypta Balbi y retrocediendo unos
cuantos años, pudimos observar lo que quedaba de su famosa exedra y en la parte
musealizada, piezas aparentemente sin valor, pero que para los amantes del arte
o de la historia poseen un valor añadido.
Tras comer un bocata a la sombra del Palazzo Farnese – aunque sin los
trinos de Floria – entramos al vecimo Palazzo Spada, donde se encuentra la
famosa perspectiva del Borromini. Pero lo más curioso que encontramos, aparte
de sus salas llenas de cuadros, fue un gato al que apodamos Garfield, tanto por
su pelaje anaranjado como por su embergadura. Demasiado acostumbrado a la gente
y sobrealimentado por esta razón, el felino se mostró como el auténtico señor
del palazzo, tenía la hechura de los grandes nobles y la serenidad al andar
propia de los aristócratas, seguroque en otro tiempo fue alguien importante.
Tras despedirnos de nuestro ilustre anfitrión, y recomendados por nuestro
jefe, fuimos a la zona de Piazza Navona, que queda cerca, y para relajar la
mente y el bolsillo viene muy bien. Estuvimos buscando librerías, y nuestra
búsqueda dió frutos, ya que encontramos una que tenía muy buena pinta, una de
estas librerías con sabor añejo, con libros ya descatalogados, antigüedades y
cosas que sólo u pueden encontrarse en este tipo de tiendas. Y así,
callejeando, visitando Santa Mara della Pace o Santa Maria dell’Anima, entramos
al Museo Altemps, lugar donde se alberga la colección Ludovisi. Ver de frente
al Ares Ludovisi o al Gálata suicida es una experiencia que no os podéis perder
de ninguna de las maneras. Obras excepcionales, tratadas con suma dignidad y
propias de la másalta grandeza.
Y como no queremos aburriros con nuestras andanzas, sólo diremos que el
domingo fuimos por el Trastevere, en plan bohemios, perdiéndonos por las que ya
son nuestras callejuelas, y cómo no, llovió, pero esta vez ya nos pilló en
casa.
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martes, 16 de julio de 2013
Nuevos proyectos
Queridos lectores:
El otro día, cuando os contamos que habíamos ido a los foros y a los museos
capitolinos, en realidad omitimos un dato bastante importante. Sobra decir que
habrían sido paradas obligadas para dos chicos que permanecerán en Roma hasta
finales de septiembre, pero la razón de nuestra visita era preparar un
recorrido de visitas guiadas por la Antigua Roma. Como parte de nuestras prácticas, elaborar
nuevos itinerarios forma parte de nuestra formación y una experienca que nos
haría meternos dentro del campo específico del turismo. Pensar en el recorrido,
estar atentos a lo que se puede contar, estar pendientes de los visitantes...
es todo un cúmulo de responsabilidades, además de intentar hacer el recorrido
atractivo tanto al jefe como al público.
con determinación y sin pensar en el calor que hacía a esas horas del
mediodía, tras comer y descansar un poco, nos dirigimos al Foro para
inspeccionar un poco el lugar de nuestro próximo trabajo, trabajo de campo
podría decirse. Nos dió que pensar, un espacio tan amplio, en pleno centro de
la ciudad, con tanta historia a sus espaldas y con tanta gente a nuestro
alrededor. ¿Cuánta gente habrá pasado por aquí, qué habrá visto a lo largo de
la historia? ¿Cuántas cosas se habrá callado, cuántos secretos habrá jurado
enterrar? Sin duda, un lugar tan enigmático como encantador. Pero de momento no
podemos contar mucho más de lo que ya hemos dicho, tendréis que venir a Roma
personalmente para descubrir nuestro trabajo, acudir a En Roma y por supuesto
visitar el blog de nuestra querida amiga y ángel de la guarda Isabel, Mujeres de Roma ,
que tanta ayuda nos ha prestado desinteresadamente y sólo por el amor que
inspira esta gran urbe.
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