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lunes, 3 de febrero de 2014

Una simple fotografía


Son ya cuatro meses los que me han separado de ese lugar tan maravilloso, cuatro meses los que han hecho que despierte en mi un sentimiento de nostalgia que es difícil ignorar. Y es precisamente ahora cuando me doy cuenta de lo que hecho de menos Roma.

Esta mañana, mientras despertaba y me sumergía en los mundos de Internet, buscando información para trabajos varios, y mientras desconectaba un poco del mundo que me rodea, encontraba una imagen, una fotografía que me ha hecho pensar en otro lugar distinto del que estaba. Una fotografía que personalmente me ha trasladado a los primeros días de julio de este año, con la compañía de Melania, en una de nuestras interminables caminatas por nuestro segundo hogar.

Seguramente para muchos de vosotros la fotografía no tiene mayor interés que el de ser un llamador de una puerta, muy elaborado, pero nada más. Para nosotros sí es algo más. Con esa foto abrimos nuestro primer post en este blog, fue una de las primeras fotografías (de cientos), uno de los primeros sitios que llamaron nuestra atención.

Y es que esto de estudiar Historia del Arte y tener ya perfeccionada nuestra memoria fotográfica, sirve de algo más que para aprobar exámenes. Y que Roma sea siempre un tema recurrente en la mayoría de asignaturas, pues también ayuda a que nos acordemos, por hache o por be, de todo lo que vimos en Roma. Ya sea en las noticias con alguna imagen del Vaticano, o con la crecida del Tevere a su paso por la Isola Tiberina, por la cantidad de gente que se hace fotografías delante del Colosseo para subirlas a su red social, o por cosas como ésta. Una simple fotografía de un llamador en la Via XX Settembre.

viernes, 12 de julio de 2013

Internet

Es sorprendente la necesidad que sentimos hoy en día de estar conectados a la red. No concebimos  nuestro día a día sin usar internet, recibir y enviar whatsapp  o actualizar nuestro perfil en facebook, pero  de aquí al 5 de agosto Aarón y yo nos tendremos que acostumbrar a no hacerlo, por lo menos a no hacerlo en casa.

La semana pasada contratamos una tarifa de internet con un aparatito que hacía las veces de router, para tenero en casa y conectarnos a la red desde allí. Hasta ahí todo bien, o eso creíamos hasta el martes pasado cuando al llegar a casa no pudimos conectar el wifi de nuestros teléfonos ni el de nuestros ordenadores portátiles. Presos del pánico intentamos hacer cuanto pudimos con el aparato comprado el viernes anterior. Y claro, es que no caímos que sólo daban cinco megas de velocidad. Y claro está, con cuatro disositivos gastando día y noche se gastó enseguida. Nosotros, que estamos acostumbrados a tener internet ilimitado en nuestras casas no reparamos en ese pequeño pero importante detalle.


Ayer decidimos acudir a la tienda donde adquirimos el aparato de internet. Le explicamos la situación al dependiente, pero al gastar todos los megas de que disponíamos no pudo hacer nada más, tendríamos que esperar hasta el siguiente mes para que llegase otra vez internet a casa. Como no estamos dispuestos a contratar otra tarifa, ni a pagar más a la misma compañía para que nos diesen un plus, puesto que se gastaría enseguida; hemos decidido conformarnos con el internet de la empresa, al fin y al cabo hemos venido a Roma para disfrutar de la ciudad, no para estar todo el día pegados al teléfono ni a ordenador.