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martes, 12 de mayo de 2015

A la segunda va la vencida: Invitado de Honor.

Este sábado tuve el placer de asistir a una visita guiada organizada por la embajada española en Roma. A esta visita acudieron diferentes personas españolas  que residen en Roma, personas que tienen alguna relación profesional con alguna embajada en la ciudad o con el Instituto Cervantes. Acudió una familia leonesa afincada en la Capitale desde hace 10 años, otro español  con nada menos que 16 años en la ciudad, una mujer mexicana que trabaja en la embajada en Roma y su hijo, una mujer de República Dominicana que trabaja en Roma también para su embajada y una chica latina (no recuerdo el país) que trabaja en el Instituto Cervantes. Todas personas que rondan los 10-15 años viviendo en Roma a excepción de los padres de la familia leonesa, que estaban pasando unos días en la ciudad, y yo, un privilegiado con 1 mes de vida en Roma, pero que me siento más romano que ninguno.
Todos nosotros fuimos guiados por el más veterano en cuanto a tiempo en la ciudad, mi queridísimo Alberto Rodríguez, culpable de que yo haya podido disfrutar de la experiencia, y al cual aprovecho para agradecerle de nuevo la invitación. Nos hizo vivir a todos una gran experiencia.
Ya hace unas semanas me había invitado a asistir a una visita de otras características y por diversos motivos no conseguimos reunirnos y me la perdí. Esta vez, todo salió perfecto y pude disfrutar de esta visita tan especial. La sombra del primer intento pesaba sobre esta fecha!
A parte de la visita en sí, fue muy bonito compartir tiempo y vivencias con personas que compartimos el hecho de haber venido desde otros países a vivir en la ciudad eterna. Conocer la visión de Roma que cada uno tiene, la que ha ido creando por sus experiencias en la ciudad, por sus gustos, por su forma de verla. Algo muy especial.
Alberto consiguió revivir a personajes del pasado de Roma, hacernos sentir que de verdad estas calles son las que ellos y ellas recorrían, que estas iglesias son las que ellos y ellas frecuentaban. Y si, claro que es obvio que Roma es la misma ciudad, pero una de las muchas cosas que tiene de especial es que ha sido siempre la misma en todo el sentido de la palabra. Quiero decir que la gran mayoría de zonas, de lugares, siguen siendo igual que siempre. Fue increible escuchar como hablaba de Trasteve y Sant’Agostino y de los movimientos  de las meretrix por estas zonas, tal y como hablamos hoy en Roma de ir Trastevere a dar un paseo. Pasamos al lado de las casas donde vivieron Picasso, Bernini y Velázquez en su momento, por las mismas calles por las que ellos paseaban como nosotros lo hacemos hoy. La palabra ‘’misma’’ en Roma cobra un sentido totalmente pleno.
Esta visita hizo que sintiésemos esto con fuerza, que sintiésemos también lo afortunados que somos por vivir aquí. Además de conocer la historia de personajes españoles, que a lo largo de la historia vivieron también aquí y dejaron su legado, así como la relación de España con esta ciudad, más que interesante y más teniendo en cuenta hacia quien iba dirigida la visita.
Finalizada, por cierto, con un agradabilísimo capuccino cerca de Piazza España de todo el grupo y Alberto (que además invitó), comentando nuestras experiencias en la ciudad, que nos trajo aquí, la forma de vivir en Roma, como nos encontramos en la ciudad, nuestra adaptación... y alguna que otra bromilla con el cambio de significado que tiene alguna palabra de Latinoamérica a España.

En definitiva, una ocasión muy especial y muy enriquecedora que me ha encantado vivir y de la que me llevo una experiencia grandiosa, y un recuerdo precioso.

martes, 10 de septiembre de 2013

La Roma que se esconde

Semanas, nos quedan semanas y todavía tenemos miles de cosas por ver y otras tantas por descubrir en Roma. Este es el sentimiento que tenemos en este último mes de nuestra estancia en Roma. El viernes pasado, tras salir del trabajo y comer algo, decidimos vaguear, pues no teníamos ningàun sitio en concreto para visitar, decidimos que los pasos nos llevaran hasta nuestro destino en esa tarde. Como teníamos un poquito de hambre y calor, decidimos pasarnos por una heladería que hay cerca de Campo dei Fiore, una donde te puedes hacer tú mismo tu helado y te lo cobran al peso, una genial idea para bolsillos de estudiantes y en un entorno inmejorable.

Decidimos pues sentarnos a la sombra del Palazzo Farnese y disfrutar de nuestro pequeño placer mientras observábamos a los paseantes y a los niños que jugaban a la pelota delante nuestra. Un momento de relajación y placer que a menudo es necesario en una ciudad como Roma.


Como también tenemos que hacer cosas por las tardes, decidimos acercarnos hasta uno de los lugares que debemos tratar en este próximo trabajo para En Roma, pero por azares de la vida, nuestro lugar estaba cerrado (cosa extraña al ser una iglesia “española”...), así que tuvimos que migrar hasta la próxima Piazza Navona, siempre llena de gente y entretenida. Roma es así, siempre está llena de gente a la que poder conocer o con la que poder entretenerse. Descubrimos esa tarde uno de los tesoros que guarda Navona, en una cercana iglesia un Caravaggio aguardaba a nuestra visita. Siempre espléndido y con ganas de impresionar. La “Virgen de Loreto”, casi a las puertas de la basílica de Sant’Agostino aguardaba nuestra llegada casi como en el cuadro, recibiendo a las puertas de su casa a los peregrinos que pinta el genial romano de la pintura barroca. Un espectáculo que por nada del mundo os podéis perder por esta "Roma que se esconde".


Virgen de Loreto, Caravaggio. Basílica de Sant'Agostino, Roma.